Aunque parezca increíble o imposible a pesar de hablar el mismo idioma, puede ser que no nos entendamos, pues pueden ser las mismas palabras las mismas letras pero el significado e interpretación es distinto; las mujeres son todas unas expertas de esto, a tal punto que prácticamente poseen un idioma propio el cual es algo difícil de entender para nosotros los hombres,
Cuando una mujer habla no hay que escuchar, hay que interpretar, pues una simple e inofensiva frase puede ser el aviso de guerra o problemas, los famosos “está bien no importa” o el “no estoy molesta”, son claros ejemplos del idioma venusiano.
Esta forma indirecta de decir las cosas trae muchos problemas, porque el siempre culpable hombre, que no la entiende, es el responsable de todos sus males. Porque simplemente nos dicen directamente lo que sienten, en vez de estar mandando mensajes encriptados; los cuales deben de ser descifrados e interpretados en milésimas de segundo para dar con las palabras correctas y no desatar una catástrofe nuclear.
A mi humilde parecer, la razón de este lenguaje de mensajes ocultos, es utilizado por las féminas para sentirse comprendidas y entendidas por el sexo opuesto, les demuestra interés y preocupación de su pareja al saber que este la conoce tan bien, que la entiende y sabe lo que le sucede sin necesidad de ser explicita.
Algo que es completamente lo opuesto al comportamiento masculino, que suele por lo general ser bastante directo acerca de lo que siente o piensa, algo que muchas veces nos mete en problemas con ellas, pues nos dicen que somos brutos o pocos sutiles por decir las cosas como son, muchas veces es con razón por nuestro exceso de crudeza en decir las cosas, pero otras veces no saben manejar la verdad de las cosas.
En fin creo que la única forma de llevarnos bien es comunicándonos, y decirnos las cosas en la misma frecuencia, sin utilizar códigos ni claves ni con mensajes ocultos, pues al final la falta de comunicación o la mala calidad de esta, es la causante de los conflictos de pareja; es por eso que a las señoritas se les piden que sean más claras en decir lo que sienten, no somos adivinos y eso no quiere decir que no las queramos ni mucho menos que no nos importen; solo que no siempre estamos iluminados para descifrar todo lo que nos digan.
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